Hinojosa Cantú, el escándalo imparable

JENARO VILLAMIL
30 DE DICIEMBRE DE 2014
ANÁLISIS

MÉXICO, D.F. (apro).- Desde la revelación de la insólita adquisición de la Casa Blanca de Angélica Rivera y Enrique Peña Nieto, la relación más allá del compadrazgo entre el primer mandatario y José Armando Hinojosa Cantú dejó de ser un rumor para convertirse en un escándalo creciente que involucra al secretario de Hacienda, Luis Videgaray, el implacable vicepresidente en funciones, y a decenas de funcionarios más provenientes del Estado de México.

Hinojosa Cantú se ha convertido en el contratista incómodo del sexenio de Peña Nieto. Su historia en el Estado de México es la típica de un contratista menor que se transforma en uno de los “intocables” del grupo en el poder hasta volverse sospechoso y generoso financiador de mansiones que se parecen a los “moches en especie”, según el excandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

Hospitales cuya construcción fue tasada a un escandaloso sobreprecio como en el caso de Zumpango, carreteras, libramientos, escuelas, la administración del hangar del Aeropuerto Internacional de Toluca, la renta de servicios de aeronaves privadas a políticos y empresarios a través de la empresa Eolo Plus eran los contratos que se conocían a favor de Grupo Higa, de Hinojosa Cantú y alguna de sus múltiples filiales.

Sin embargo, la Casa Blanca y la licitación del tren de alta velocidad México-Querétaro destaparon la caja de Pandora. Hinojosa Cantú resultó no sólo ser un contratista de obras de infraestructura aparentemente menores sino un jugador de las grandes licitaciones que involucran obras faraónicas.

La historia de Hinojosa Cantú está estrechamente relacionada con la triangulación y donación de fondos para campañas electorales del PRI y, particularmente, del Estado de México. Los indicios revelan que cumple no sólo la doble función de empresario consentido sino de presunto prestanombres. ¿De quién, de quiénes, a cambio de qué? Hasta ahora, la Secretaría de la Función Pública y el Congreso no han investigado a fondo.

Su ascenso va de la mano del grupo de poder que alcanzó Los Pinos con Peña Nieto. Su antecesor, Arturo Montiel, integró a Constructora Teya, de Hinojosa Cantú, en el selecto Consorcio Integrador del Ramo de la Construcción. Este “consorcio” fue el club de los beneficiados del montielismo. Entre 49 empresas se repartieron las grandes obras de infraestructura como el Centro Médico del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (Issemym), cuyo monto original era de 193 millones de pesos y terminó en 255 millones de pesos, 50% más.

A partir de la generosidad presupuestal de Montiel, Hinojosa Cantú configuró el Consorcio Higa que incluyó a decenas de denominaciones con ramificaciones en Veracruz, Puebla, Tijuana, Acapulco, El Bajío y hasta Perú a través de empresas como Publicidad y Artículos Creativos SA (PACSA), Constructora Teya, Mezcla Asfáltica de Calidad S. A. de C.V. (MAACSA), Señales y Mantenimientos S. A. de C.V., Autopistas Vanguardia, Consorcio IGSA Medical Perú, entre muchas otras.

En los dos últimos días, Víctor Fuentes, reportero del Reforma, ha documentado otras fórmulas del contratismo de Hinojosa Cantú. Durante el gobierno de Peña Nieto en el Estado de México, el empresario de origen tamaulipeco recibió múltiples contratos por adjudicación directa, sin licitación, a través del Fideicomiso C3, creado por la consultora financiera Protego, donde trabajó Luis Videgaray, su amigo y beneficiario con una mansión en Malinalco.

A través de este Fideicomiso C3, constituido en 2009, le adjudicaron a Hinojosa la construcción de dos penales en Tenango del Valle y Tenancingo. Por ambos se le pagaron mil 247 millones de pesos.

También resultó beneficiario, en abril de 2009, de un contrato por más de 3 mil 500 millones de pesos para construir un ostentoso Centro Cultural Mexiquense Bicentenario, inaugurado finalmente por Peña Nieto en agosto de 2011. El proyecto fue desarrollado por la empresa Concretos y Obra Civil del Pacífico (COCP), controlada por Hinojosa Cantú con el 49 por ciento de las acciones. Públicamente, se anunció que el ganador fue el consorcio español Abengoa, pero detrás estaba Higa.

Como estos dos casos documentados, Proceso también ha investigado la larga sombra de Hinojosa Cantú en el escándalo de triangulación de recursos conocido como Monexgate en 2012, por su presunto vínculo con el Grupo de Abogacía Profesional (GAP), de Gabino Fraga Mouret, según el reportaje de Jesusa Cervantes y José Gil Olmos (Proceso No. 1865). En otras ediciones, el reportero Arturo Rodríguez ha documentado la presencia de Higa en obras de infraestructura del gobierno federal.

La relación de los Hinojosa con Peña Nieto tomó tintes trágicos el 28 de julio de 2012. La noche de ese día, el helicóptero Augusta 109, matrícula XA-UQH en el que viajaba Juan Armando Hinojosa García, hijo de Hinojosa Cantú y exyerno de Fidel Herrera, se estrelló en un paraje conocido como Las Antenas, entre los municipios de Jiquipilco y Villa del Carbón.

Hinojosa García asistió, como cientos de invitados, a la hacienda Cantalagua, para festejar el cumpleaños 46 de Enrique Peña Nieto, recién electo presidente de la República, y de su esposa, la actriz Angélica Rivera.

La aeronave fue hallada a las 7 de la mañana del domingo 29 de julio. Todos los tripulantes murieron. La torre de control del aeropuerto de Toluca indicó que se había perdido toda comunicación con el helicóptero Augusta, una hora después de salir de la hacienda Cantalagua. La procuraduría estatal mexiquense cerró el caso afirmando que se trató de un “lamentable accidente”.

El rostro de Peña Nieto aquella tarde en que velaron a Hinojosa García mostraba una profunda consternación. No sólo se murió un amigo, compadre y cómplice. También se trataba de una advertencia. No sabemos si del destino o de alguna otra fuerza.

Lo cierto es que después de ese accidente, el ascenso de Higa en el gobierno federal de Peña Nieto fue irrefrenable. En menos de dos años se involucró en todas las grandes licitaciones como la del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el acueducto de Monterrey, el tren de alta velocidad México-Querétaro y las que se vayan acumulando.

La Casa Blanca, reportaje de investigación realizado por Aristegui Noticias, destapó la caja de Pandora que ya no se cerrará en el 2015 porque la propia prensa extranjera ya investiga de qué se habla cuando se menciona a Hinojosa Cantú.

El escándalo del contratista incómodo se volvió imparable porque a cada intento de explicación oficial surgen evidencias de un evidente favoritismo y, por lo menos, de conflicto de interés a favor del dueño de Eolo Plus.

Twitter: @JenaroVillamil

www.homozapping.com.mx

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