ACCIDENTES EN PEMEX

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 22 de abril de 2016

Nuevamente Pemex es noticia. Ahora, desgraciadamente, por un accidente industrial ocurrido en una planta del complejo petroquímico en Pajaritos, Veracruz.

Y aunque la instalación donde ocurrió el accidente desde el año 2013 está bajo control privado (Mexichem es el socio mayoritario y Pemex el minoritario), la antigua paraestatal es, en términos mediáticos, el centro de la atención.

Los accidentes, entendidos como la alteración del curso normal o programado de una actividad, ocurren cuando se presentan una serie de circunstancias o factores que aislados no producen el mismo efecto. No son privativos del tipo de propiedad de las instalaciones, pública o privada, sino del cumplimiento de los protocolos de seguridad que de acuerdo al riesgo inherente de cada actividad deban implementarse.

Actualmente, la tecnología de materiales, los sistemas de control, los dispositivos y sistemas de seguridad y los métodos y equipos para inspección técnica están tan avanzados que, en teoría, su correcta aplicación debería evitar la ocurrencia de accidentes de la magnitud del ocurrido la tarde del pasado miércoles en Pajaritos.

La política que desde hace varios sexenios el gobierno federal aplica a Pemex ha provocado la merma de recursos, el diferimiento de los programas de mantenimiento, la pérdida de personal calificado, la privatización de actividades otrora realizadas por trabajadores petroleros con más experiencia y, en general, el deterioro de la industria como una forma de justificar su privatización; lo que al mismo tiempo ha incrementado su nivel de riesgo en aspectos de seguridad industrial.

Seguramente Mexichem no está sujeta al mismo régimen fiscal que Pemex y esa asociación le reditúa buenos dividendos; además, como la propaganda de la reforma energética lo pregonó, el capital privado reforzaría a la nueva empresa productiva del Estado y todo mejoraría, la nueva asociación público-privada sería una empresa modelo, mecanismo que pretenden implantar en toda la industria energética.

No olvidemos que los capitalistas invierten para ganar y aumentar su capital. No importa el campo de la inversión sino el margen de ganancia que obtendrán y buscarán siempre el máximo. Ante esta premisa, sería saludable para la nación que se conocieran los términos en que se pactó la asociación Mexichem-Pemex y, de manera especial, las obligaciones de Pemex en esa asociación.

El trágico y lamentable accidente en Pajaritos muestra que la privatización no es la solución para resolver los problemas en una industria que por su magnitud, complejidad y, sobre todo, su importancia estratégica, debe ser propiedad de la nación y operar para el desarrollo del país y bienestar del pueblo, no de unos cuantos.

Este tipo de situaciones podrán evitarse al máximo cuando nuestro pueblo decida a ejercer plenamente su soberanía, establezca claramente las reglas y condiciones que permitan vivir en una sociedad justa y realmente democrática y sea el constructor de su futuro.

* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular de Salamanca, Guanajuato.

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