Situación Actual y Perspectiva de la Lucha de Clases en México1

Compañeros delegados al XVII Congreso Sindical Mundial:

Desde su fundación, la FSM ha estado al lado de las grandes luchas de los trabajadores de todo el mundo y hoy, cuando el capital no respeta fronteras ni gobiernos nacionales; cuando las gigantescas empresas explotan por igual a los trabajadores de diversos continentes imponiéndoles salarios raquíticos y miserables condiciones de vida; cuando las rapaces empresas mineras acaban con los bosques y las aguas en todo el planeta; cuando los monopolios ponen en riesgo la vida misma de la humanidad; cuando la crisis capitalista internacional golpea con mayor dureza a la clase trabajadora y al pueblo en todo el mundo, sobre todo en los países con menor desarrollo de sus fuerzas productivas, sometidos a inmisericorde saqueo; y cuando las contradicciones capitalistas e interimperialistas generan nuevas guerras y conflictos:

Se hace cada vez más urgente la lucha unitaria de todos los trabajadores de cada gremio, de cada país, de cada región y de todo el mundo.

La clase trabajadora necesita un movimiento sindical más fuerte, dinámico, masivo, clasista, combativo; sindicatos con raíces profundas y estables dentro de las industrias y en todas las ramas, para defender sus derechos y para exigir "la satisfacción de las necesidades contemporáneas, contra la pobreza y las guerras generadas por la barbarie capitalista e imperialista”.

En este contexto, la delegación mexicana saluda calurosa y combativamente a las delegaciones hermanas que, provenientes de múltiples lugares del planeta, integran este gran congreso.

Al mismo tiempo, les informa que en México la clase trabajadora es duramente golpeada por el capital financiero transnacional, la burguesía criolla y el gobierno neoliberal actual. No hay gremio ni sector de los trabajadores que no haya sufrido desde entonces, una permanente y sistemática agresión que se concreta en la reducción constante del salario real, y en el menoscabo de sus derechos laborales. De treinta y cuatro años a la fecha, el Estado, al que la Constitución Mexicana, producto de una revolución popular profunda estallada en 1910, impuso la obligación de tutelar los derechos de los trabajadores, pasó a ejercer con descaro la función opuesta: defender los intereses de los explotadores con todos los instrumentos a su alcance.

Hay varios casos que no agotan, pero ejemplifican lo expuesto: el de los trabajadores de la educación, del campo, de la energía, de los mineros, en los que me detendré un poco:

El Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Siderúrgicos de la República Mexicana sigue bajo el ataque deliberado de las autoridades federales.

Los trabajadores mineros se han mantenido en huelga en las minas de Cananea, Sonora; Taxco, Guerrero y San Martín, Sombrerete, Zacatecas durante más de nueve años sin que las autoridades federales muestren la menor intención de resolver los problemas generados por la patronal y por él mismo, que se ha puesto ostensiblemente al servicio del multimillonario Germán Larrea, explotador inmisericorde y carente de escrúpulos.

Tenemos también el caso de la lucha heroica que han llevado a cabo durante los últimos 18 años los trabajadores mexicanos conocidos como ex braceros. Quienes durante la Segunda Guerra Mundial y la postguerra trabajaron en los Estados Unidos de América, como parte de un convenio firmado por los gobiernos de ambos países.

Durante todo el tiempo que trabajaron allá, más de dos décadas, se les descontó 10% de su salario, que debía ser enviado al gobierno mexicano para que este a su vez se los devolviera a los ex braceros una vez que hubiesen regresado a su país.

Esto nunca ocurrió, y después de años de lucha el gobierno mexicano accedió a regresarles una cantidad miserable, con toda clase de trabas y requisitos burocráticos. Los ex braceros, luchando, una y otra vez fueron derrotando a los gobiernos neoliberales en los tribunales, hasta que por fin, una jueza mexicana dictó sentencia contra el gobierno de Enrique Peña Nieto, para que pague en su totalidad el adeudo a los ex braceros con todo e intereses y actualizaciones.

Sin embargo, el caso fue atraído por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien resolverá en definitiva el próximo 26 de octubre. En caso de que sea ratificada la sentencia obtenida en primera instancia, el pago ascenderá a varios billones de pesos.

Otro sector importante que ha venido dando la lucha en México contra las políticas neoliberales es el campesinado. Ha sido golpeado de diversas formas. Los gobiernos de corte nacionalista que precedieron a los neoliberales, habían ido instrumentando una política agropecuaria que contemplaba precios de garantía, infraestructura, asistencia técnica, crédito, seguro, e insumos subsidiados. Los apoyos económicos y sociales a los pequeños productores desaparecieron bajo los gobiernos neoliberales, a lo cual se suma además la privatización de la tierra, y la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Ahora México es dependiente en materia alimentaria, y los campesinos mexicanos sobreviven en la pobreza, permanentemente endeudados y descapitalizados. Esto los obliga a vender o arrendar sus tierras o a emigrar.

Por esto en la última década, crece la movilización campesina para obligar al gobierno a que la injusta distribución del presupuesto nacional destinada al sector agropecuario, sea corregida. En este proceso las organizaciones que integran el FAC[2], y en particular la UNTA[3], juegan un papel fundamental, desplegando una gran capacidad de movilización.

Por otra parte, conviene citar la resistencia del magisterio mexicano en contra de las políticas de orientación privatizadora. Es precisamente la mal llamada “Reforma Educativa” lo que ha causado la insurgencia del magisterio en todo el país. Esta lucha ha sido cruenta, los dirigentes son sistemáticamente perseguidos, e incluso algunos de ellos han sido encarcelados; la represión ha cobrado ya la vida de varios maestros y maestras.

Dentro de esta lucha se enmarca la desaparición forzada, hace dos años, de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa en el estado de Guerrero, que vino a sumarse a otras masacres que el Estado neoliberal ha cometido contra distintos sectores del pueblo mexicano, convirtiendo a nuestro suelo patrio en una enorme fosa clandestina. Más de 150 mil muertos, más 30 mil desaparecidos y decenas de miles de secuestros.

Compañeras y compañeros Delegados:

Frente a estos hechos la clase trabajadora y en particular la Federación Sindical Mundial en México enfrenta enormes desafíos para organizar y concientizar a los trabajadores, para pasar de la lucha gremial, economicista, a la lucha política, para echar del gobierno a los neoliberales.

Sin embargo, también hay que señalar que, después de padecerlas por más de tres décadas, en el horizonte se vislumbra un cambio en la correlación de fuerzas y la posibilidad de que en 2018, pueda acceder al gobierno de la república un sector progresista, que cada vez está más comprometido a echar abajo el régimen neoliberal.

Gracias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s